Conocí este libro gracias a una nota de Revista Ñ, donde se hablaba de la autora y del desconocimiento que había en nuestro país tanto de ella como de su testimonio. De hecho, esta es la primera edición del libro en Argentina.
Una de las cosas que más me sorprendió al comenzar la lectura fue la inocencia que tenían, tanto la autora como su familia como sus conocidos y allegados, ante los relatos atroces de lo que hacían en verdad los alemanes. No sólo no creían en los rumores sino que los consideraban completamente descabellados. Hasta que les tocó a ellos.
El relato de Olga Lengyel es, en cierta forma, ameno. Y lo digo sólo porque la autora va contando todo como si estuviera delante nuestro, hablándonos. La imagino con voz suave y tranquila, aunque cargada de emoción. Aún así, los detalles son terriblemente crudos y escabrosos, un reflejo exacto del cruel carácter de los fanáticos nazis de la época.
“(…) Vio como familias enteras eran separadas, mujeres dignas prostituidas o lanzadas al lesbianismo; judíos correctos traicionando a su propia raza en servicio de los nazis y luego ser asesinados por éstos finalmente. Resulta revelador que, en los campos de exterminio, los guardias letones (originarios de Letonia, república del Báltico) y los ucranianos, eran más crueles que los mismos "amos" alemanes. Describe a dos personajes reales, "cómplices del demonio" por su maldad: la bella alemana Irma Grese (quien gustaba echar sus perros a los prisioneros), y el comandante de Auschwitz, Josef Kramer, conocido como "la Bestia de Belzen" (otro campo donde actuó con toda su fiereza) (…)”. (Fuente: http://es.shvoong.com/books/1665225-los-hornos-hitler/#ixzz1UYmfjcsj)
La autora sobrevivió a su ‘estadía’ en Auschwitz, a una caminata de la muerte y a un tiempo oculta en un tiempo cercano donde todavía era peligroso que los nazis la encontraran con vida. Su temple y su testimonio son prueba fehaciente de que el ser humano puede soportar de todo, pero ¿y su conciencia? En su relato, Olga Lengyel no deja de reprocharse el haber decidido acompañar a su marido en la “deportación a Alemania”, no deja de lamentarse por querer evitar a sus hijos y padres ancianos los trabajos forzados y, sin saberlo, condenarlos a los hornos. Junto a su testimonio de supervivencia también conocemos sus reproches internos y tenemos apenas un vistazo de lo que debería haber sido el infierno de su conciencia.
Generalmente la temática de la Segunda Guerra Mundial me parece fascinante, y no por morbo sino a modo meramente informativo. Me parece muy encomiable la labor de las Resistencias y de quienes ayudaron desinteresadamente a todas las víctimas del Holocausto y de la guerra, pero mucho más loable es la fuerza y la actitud de todos los sobrevivientes (judíos y no judíos) que supieron hacerle frente a la muerte y salir adelante. Creo que conocer a fondo las circunstancias de este hecho histórico (la propaganda, las mentiras, las atrocidades cometidas) puede ayudar a cualquier sociedad del mundo a evitar la repetición de los hechos.
Los hornos de Hitler es un libro fuerte, pero muy interesante y educativo. Vale la pena leerlo.
Gracias por la recomendación. Aún, para mí es increíble que estas cosas hayan pasado, un completo horror. Saludos.
ResponderSuprimirGracias por la recomendación.
ResponderSuprimirSuena como si todos deberíamos leerlo. Particularmente me atraen mucho todos los libros de las dos guerras mundiales, si son historias reales aún más.
Igual esperaré a un momento más tranquilo para hacerlo, porque debe ser muy duro.
Besos
Si lo leen, después me cuentan. Es un libro terrible pero me parece que vale la pena.
ResponderSuprimirBesos, chicas!